Mercado estadounidense se encarece

República Dominicana recibió aranceles de 10% para todos los productos que vende en Estados Unidos. Esta medida aplica también al resto del mundo, excepto China (aranceles del 145%), y México y Canadá que están exentos para los bienes producidos bajo su acuerdo de libre comercio con EE.UU.

Inicialmente, un grupo de países recibió aranceles del 20% (Unión Europea) al 49% (Camboya). Sin embargo, estos aranceles fueron pausados por 90 días y reducidos al piso de 10%. Aunque hay que esperar si estos se mantienen y el resultado de las diferentes negociaciones de países con EEUU, los efectos potenciales en el comercio se pueden analizar. Un arancel genera aumento de precios a los consumidores del país que los impone. De esta forma, los consumidores americanos verían incrementarse los precios de bienes importados, lo reduce la demanda de bienes extranjeros. Se puede esperar menor demanda por los productos dominicanos en EEUU. El impacto dependerá de cómo queden los aranceles finalmente a nivel mundial y de cómo estos se operativicen, pues cada producto de exportación tiene sus particularidades.

En 2024, las exportaciones dominicanas a EEUU fueron de US$1,318 millones en aparatos o instrumentos médicos o de precisión y US$1,017 millones en aparatos electrónicos, especialmente interruptores. México exportó a EEUU más de US$88,000 millones en aparatos eléctricos similares, lo que lo convierte en un competidor muy fuerte en este segmento: los productos dominicanos llegarían un 10% más caros que los producidos en México.

El país exportó US$903 millones de textiles, calzados y sus partes a EEUU vía zonas francas. Aunque México exporta más de US$21,000 millones de textiles a Norteamérica, la mayor proporción es en asientos, lámparas y muebles, no en ropa y calzados (rubros que exporta RD).

Los principales competidores en textiles similares a los dominicanos son China (145%), Vietnam (46% pausado; 10% efectivo) y Bangladesh (37% pausado; 10% efectivo). Si los aranceles más altos se reactivan, RD podría ganar competitividad frente a esos países. Sin embargo, México sigue siendo el mayor beneficiario debido a su infraestructura y capacidad de producción, que le permitiría absorber posibles relocalizaciones de fábricas.

Sobre el tabaco y sus sucedáneos, RD vende el 55% del tabaco importado por EEUU. El principal competidor es Nicaragua (10% de aranceles), por lo que no hay cambios en la competitividad. Igual sucedería con el cacao. No así con los aguacates. México exporta 90% de los aguacates que importa EEUU; República Dominicana y Perú venden cerca del 3% del total. Por los aranceles, se pierde competitividad inmediatamente contra México.

En general, el impacto en RD será negativo. Se espera menor crecimiento económico y un aumento ligero en los precios de bienes importados desde EEUU debido al alza de precios en dicho país. Nuestras exportaciones a EEUU recibirían menos demanda y/o nuestros exportadores tendrán que reducir sus márgenes de beneficios, reduciendo la recaudación impositiva, o reducir costos, con posibles impactos en el empleo.

Ante este panorama, es crucial que el gobierno dominicano, en conjunto con el sector privado y la academia, continúe los esfuerzos de negociación con Estados Unidos para reducir o eliminar los aranceles. República Dominicana es el principal y más confiable socio estratégico en El Caribe de Estados Unidos, y actualmente mantiene un superávit comercial a favor de Estados Unidos. 

Publicado en el LISTIN DIARIO

Nuevos espacios de tensión geopolítica

Con el cambio de política exterior que parece estar dando Estados Unidos, siendo más adverso a los conflictos bélicos, surgen diferentes espacios donde las tensiones geopolíticas probablemente se estarán manifestando entre los norteamericanos y los chinos. Uno de ellos es el uso del espacio exterior, especialmente la órbita terrestre baja (LEO en inglés). La LEO es la zona que se encuentra entre 160 y 2,000 kilómetros de distancia de la Tierra. Mediante satélites colocados en la LEO, se puede tener acceso a internet de baja latencia sin necesidad de usar cables submarinos, alertas tempranas de ataques con misiles, y realizar vuelos de reconocimiento de objetivos civiles y militares. En este sentido, empresas privadas de Estados Unidos y China, con apoyo gubernamental, son las que están desarrollando tecnología para el lanzamiento y operación de satélites en la LEO.

La carrera la domina Estados Unidos, pues sus empresas han logrado reducir drásticamente el costo de lanzamiento y reutilización de cohetes. Starlink, una empresa de SpaceX de Elon Musk, es la empresa líder a nivel mundial en provisión de internet de alta velocidad desde el espacio a través de más de 7,000 satélites pequeños en la LEO. StarShield, también de SpaceX, es la empresa que da servicio de internet y comunicaciones a instituciones militares y el gobierno de Estados Unidos y sus aliados. Los chinos, por su parte, han estado invirtiendo de manera masiva en los satélites de LEO desde 2021 y tienen planeado colocar 38,000 satélites en la próxima década, iniciando con unos cientos en 2025.

Otro escenario de competencia entre Estados Unidos y China es la producción de microchips. Este producto es crucial para la fabricación de cualquier aparato tecnológico moderno, incluyendo computadores, vehículos, aeronaves, armas y cohetes. Tener acceso a los microchips de última generación es una condición necesaria para competir por el dominio tecnológico a nivel mundial. Estados Unidos logró evitar que los chinos tengan acceso a los microchips más avanzados y que puedan adquirir las máquinas de litografía de luz ultravioleta extrema que los fabrican. Esto ha hecho que China tenga que dedicar cuantiosos recursos en tratar de construir sus propias máquinas y que quede temporalmente rezagada en la carrera tecnológica.

Un tercer elemento de lucha geopolítica es el aprovechamiento del Ártico. La zona ártica está compuesta por un mar, mayoritariamente congelado, y masas de tierras de ocho países (EEUU, Canadá, Islandia, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia). Su importancia radica en que contiene amplios recursos naturales, especialmente gas, petróleo, agua dulce, pesca y minerales. A medida que avanza el deshielo de porciones de tierra del Ártico, es posible que sea comercialmente viable la explotación de minerales como oro, fosfatos y metales de tierras raras. Además, el descongelamiento de la zona facilita el transporte marítimo y la comunicación por rutas actualmente imposibles, conectando América con Europa y Asia de manera más rápida.

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China no tiene acceso a la zona, pero se define como un “Estado cerca del Ártico”; su mayor vinculación la tiene mediante colaboración con Rusia, que tiene más de la mitad del territorio ártico. China tiene lo que Rusia le falta: dinero para invertir y aprovechar los recursos de la región. A pesar de que los otros siete países con territorio en el Ártico son aliados de Estados Unidos y están en la OTAN, para los norteamericanos sería altamente importante impedir el avance chino vía Rusia en la zona.

Como se aprecia, hay diferentes áreas de competencia entre Estados Unidos y China en su búsqueda de la hegemonía global, incluyendo la computación cuántica, la seguridad de agua dulce y la construcción de reactores nucleares a pequeña escala. Ojalá que esta competencia genere avances tecnológicos que reduzcan el impacto del ser humano en el medioambiente y ayuden a mejorar la calidad de vida de la población.  

Estados Unidos, la política industrial y RD

Estados Unidos, la política industrial y RD

Después de la pandemia de COVID-19, los países occidentales han desarrollado cierto recelo a depender de China en la fabricación de bienes intermedios o finales. Esto se reforzó luego de los cierres de los principales puertos chinos en 2021, para evitar un nuevo brote del virus, que creó disrupciones en el comercio mundial, tanto por la producción de bienes como por el transporte marítimo.

Un elemento adicional hace que los países occidentales (Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea principalmente) se dediquen a asegurar la producción de bienes como un objetivo estratégico para la seguridad nacional: las múltiples tensiones geopolíticas vinculadas con la invasión rusa en Ucrania, con la búsqueda de hegemonía china y con el conflicto por aproximación entre Israel e Irán.

 Dada esta realidad, los países occidentales se han volcado a intentar nuevas maneras de la llamada política industrial. La OCDE define “política industrial” como la asistencia gubernamental a empresas para promover o redefinir una actividad económica específica teniendo un objetivo determinado. Tradicionalmente, la política industrial se utilizó para promover la industrialización acelerada de un país, y esto se apreciaba cuando las exportaciones de bienes de ese país aumentaban en proporción a las exportaciones totales del mundo y/o cuando dicho país comenzaba a exportar bienes cada vez más sofisticados.

 Los ejemplos modernos más exitosos se pueden ver en Asia con China, Corea del Sur, Japón, Singapur y Taiwán. Más recientemente, Vietnam ha logrado insertarse en las cadenas globales de valor. En la era de la revolución industrial, Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Alemania implementaron diversas formas de política industrial que les permitió tener hegemonía tecnológica temporal y estar entre los países más competitivos en la manufactura de bienes.

 En esta nueva ronda de política industrial, sin embargo, los objetivos son distintos. Más allá de aumentar la productividad de trabajadores o del capital, la nueva política industrial se basa en lograr sostenibilidad ambiental, resiliencia e independencia estratégica. Esto es, no es solo que las empresas produzcan más bienes más rápidamente, sino que esa producción asegure un uso sostenible de los recursos, que esto se pueda mantener en el tiempo y que evite la dependencia de países que no son cercanos a Occidente.

En este último objetivo, Estados Unidos ha ido a la vanguardia. En 2018, la administración de Donald Trump impuso aranceles al 60% de las importaciones de ese país desde China. Los aranceles provocaron una reducción de las importaciones americanas desde China y un aumento de las provenientes de otros países como Vietnam, Taiwán, Canadá, México, Corea del Sur e India.

Asimismo, con la implementación de la ley IRA, el Gobierno americano logró atraer importantes inversiones para reducir la dependencia de petróleo de diversas actividades productivas como la fabricación de vehículos eléctricos, construcción de parques de energías renovables y adaptación de la agricultura al cambio climático.

 Por su lado, la ley CHIPS proveyó financiamiento para la investigación, diseño y producción de microchips en suelo americano. El objetivo era atraer inversiones hacia Estados Unidos y frenar el avance de China en esta materia, así como tener un insumo crítico para la computación cuántica, desarrollos en la nube y manejo de grandes datos.

Dado este contexto, y la expectativa de que la guerra comercial con China se endurezca cuando Donald Trump asuma su segundo mandato, República Dominicana puede intentar atraer más inversión industrial. No obstante, a pesar de su cercanía geográfica y tratado de libre comercio con EEUU, habría que implementar políticas que hagan más atractivo al país.

En primer lugar, es importante definir qué tipo de industrias se desea atraer. Lo más sencillo es buscar atraer inversión industrial vinculada a bienes que actualmente exportamos. Segundo, aunque una reforma educativa toma al menos una década, el Gobierno puede formar técnicos con microcertificaciones en áreas de tecnología, ciencias e innovación que serán críticas en las industrias que se desean atraer. Tercero, es importante reducir los costos de transporte terrestre. Aumentar la competencia en el mercado interno de transporte de carga, que es uno de los más caros de Centroamérica, es un paso necesario para mejorar la competitividad nacional. Y cuarto, el país debe abocarse a realizar inversiones en áreas estratégicas como generación eléctrica, agua potable y saneamiento, riego, y actualización de maquinaria industrial que lo hagan más competitivo con sus pares regionales.

 Publicado en el LISTIN DIARIO

Lic. Richard Medina

Economista | Docente | Consultor en finanzas públicas |
Consultor en políticas públicas | Socio-Director de WGC.